¡NO ES JUSTO CARAJO MIERDA!! (y perdón por el francés)
Hace casi un año
recibí una de las noticias más feas de mi vida, en ese momento mi exagerado optimismo
y la seguridad de que “Diosito no podía ser tan malo” me llevaron a creer que
iba a ser una triste, dura y dolorosa experiencia de la que sin duda saldríamos
victoriosas… no sería fácil, seguro, pero que mi madre, luchadora nata, lo
lograría “Ay hijita, dime qué cosa no he podido vencer” y no lloré, casi…
Al poco tiempo nos
dijeron que esta enfermedad de porquería estaba avanzada y nos pusimos en pie
de guerra con todas las armas que teníamos a nuestro alcance, probamos TODO lo
que estaba a nuestro alcance, misa de salud incluida pero no cedió. Lo único
bueno fue que mi mami regresó a su casa, el Perú y dejó una simpática, moderna
y gran ciudad llena de médicos fríos e insensibles al dolor humano, nunca
olvidaré al estúpido doctor con cara de “nerdsazo” que sentado en la camilla y
balanceando sus cortitas piernas le dijo “without chemo: Christmas, with chemo,
two years” ¡y al imbécil no se le movió un músculo! Y siguió balanceando sus
pequeñas piernitas como si nos estuviera contando una anécdota de la infancia…
que RABIA!!!
Hoy día todo es
diferente y para ser sincera mi optimismo se está largando dejándome sola con
mi fe en que de alguna extraña manera Dios sigue de nuestro lado, que todo va a
ser como tiene que ser, que nadie muere en la víspera, que el día que te toque
aunque te quites y el día que no te toque aunque te pongas y bla bla bla, me lo
repito a diario, mientras en el fondo de mi corazón sigo pidiendo un milagro